José Javier Rodriguez y Debbie Mucarsel Powell: ¿Y que hay atrás de esa cortina de humo? El caudillismo y la corrupción

Al oír a los republicanos acusar a sus contrarios de "socialistas", sale a la luz el deseos de tender una cortina de humo para confundir. ¿Por qué son estos ataques tan exagerados y extremistas contra los demócratas? Los republicanos nos acusan hoy de “socialistas” por cualquier cosa.

Causa mucha confusión entre los hispanos, todavía acostumbrándonos al nuevo partido republicano, y sobre todo procedentes de países que sufrieron dictaduras comunistas.

El partido de Trump celebra a Rusia y a Corea del Norte mientras que ataca a la OTAN. Sus fieles defienden al presidente cuando Trump pide el encarcelamiento de su rival electoral (Clinton), cuando llama a la prensa “el enemigo del pueblo” o cuando impugna la independencia de las cortes. A la hora de culpar a alguien por los problemas mayores del país, culpa a los inmigrantes. El lenguaje demagógico de Trump, gobernando por decretos emitidos por Twitter, es el de un autócrata populista.

La corrupción de la administración Trump tampoco tiene precedente en la historia estadounidense. Nunca habíamos visto un presidente abiertamente usando su cargo para avanzar sus intereses financieros y los de su familia. La raíz del actual juicio político de Trump, quien pide favores personales de gobiernos europeos a cambio de ayuda militar, muestra que el costo de esta corrupción es muy alta.

En pocas palabras: Trump ha asumido el papel del caudillo populista. Irónicamente lo hace, como nos escribe Andrés Oppenheimer, “justo cuando América Latina está comenzando a darle la espalda a los líderes mesiánicos.”

The Washington Post ha comparado a Trump con Perón, Pinochet y Chávez declarándolo el “caudillo yanqui.” Luego, dirigiéndose a muchos floridanos hispanos dice “para quienes han vivido bajo esos líderes, pareciera que Trump ha estado tomando notas.”

El Washington Post comparó a Trump con Perón, Pinochet, Chávez y Maduro

Una de las tácticas favoritas de los caudillistas: el que esté en desacuerdo con el líder máximo lo acusan sin sustento hasta de socialista. Por ello, la acusación de “socialista” es una cortina de humo.

No hay ni un demócrata electo en la Florida que merezca esa etiqueta. Es un insulto a la inteligencia y experiencia de los votantes hispanos comparar a cualquier demócrata con lo peor de lo que Latinoamérica esta dejado atrás (y que ojalá ocurra pronto también en Cuba, Venezuela y Nicaragua).

A nivel estatal, lo máximo que puede hacer el estado de la Florida para ayudar una transición democrática en Venezuela es cambiar la ley para no colaborar financieramente con los que ayudan a Maduro. Ya lo hicimos. Fue una medida que propuse y que yo, un demócrata cubanoamericano, cuyo padre vino de Cuba en busca de libertad, aseguró su aprobación. En el tema de Nicaragua he propuesto una resolución condenando al régimen de Ortega y actualmente estoy buscando apoyo por lo mismo entre mis colegas.

Pedir que nuestros trabajadores sean tratados dignamente, que se verifiquen los antecedentes para los que compran armas de fuego y que se expandan los seguros médicos para los que no tienen acceso a un tratamiento médico – son propuestas que caen dentro del marco de lo que han hecho países democráticos y prósperos. Muchos estados americanos han implementado semejantes medidas sin perder la libertad. Al contrario. Pero hay que asumir que los republicanos, quiénes no apoyan estas medidas, creen que los votantes consideran que eso es el “socialismo”.

Críticos republicanos del presidente Trump se han convertido en sus fieles servidores. Otros dentro de su partido guardan silencio para no provocar la ira del caudillo. En cuatro estados republicanos hasta cancelaron elecciones primarias para proteger a su líder.

En los próximos meses el juicio político de Trump revelará lo peor de su corrupción y la de su equipo. Aunque no está claro hasta donde lo seguirán sus fieles, no nos deberíamos olvidar tres años (o más) de apoyo o silencio por parte de los republicanos.

Lo que sí está garantizado es que los republicanos en la Florida van a seguir con su táctica insultante y extremista. Seguirán comparando a los demócratas con sistemas y líderes que se parecen más al nuevo partido republicano que a ningún contrario suyo.

Al oír a los republicanos acusar a sus contrarios de “socialistas”, ruego entender que ahí hay una cortina de humo. ¿Y que hay atrás de esa cortina de humo? El caudillismo y la corrupción.

Contribuido por FL State Senator Jose Javier Rodriguez y Debbie Mucarsel Powell


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